Lección 8
Las Últimas Cosas

LA RESURRECCIÓN DE ISRAEL

LECTURA BÍBLICA: EZEQUIEL 37:1-14

TEXTO PARA MEMORIZAR: EZEQUIEL 37:11

La crisis Árabe-Israelí, Dios pudo detenerla hace más de 4000 años, dejando que Agar e Ismael murieran. No lo hizo. Prometió bendecirlos. El destino de la humanidad está marcado por Ismael (árabes) e Isaac (Israel). Para los judíos es la Tierra Prometida. Isaac hijo de Sara, nace en la vejez de ésta por un acto milagroso. Luego 2000 años después, el Señor intervendría en la historia con un milagro aún mayor: El nacimiento virginal de Jesucristo hijo de Dios. Israel en la historia de la humanidad con Abraham, Isaac, Jacob, recibiendo la promesa. Moisés dirige el éxodo. Josué la conquista de Canaán. Los jueces inician la colonización. Reino teocrático que caen en manos de los babilónicos e iniciando un largo periodo de cautiverios (persas, griegos, romanos, británicos) y una eterna diáspora, Israel esparcido por todo el globo. Mayo 1948, la O.N.U reconoce a Israel como Estado, cumpliendo la profecía bíblica de 2500 años dicha por Ezequiel.

1. LA RESURRECCIÓN DE ISRAEL

La visión de los huesos secos es la resurrección nacional de Israel. Parecía imposible ya que los judíos estaban esparcidos sobre toda la tierra. Sólo las escrituras eran el cordón de unidad que tenían durante la diáspora. El genocidio de Hitler le costó la vida de seis millones, le había quitado la esperanza, habían sido llevados como cordero al matadero. Con todo, volvió a ser una nación. Resurrección es pasar de muerte a vida.

NEHEMÍAS 1:8-9 EZEQUIEL 28:25 ISAÍAS 43:5-7

2. RESURRECCIÓN MILAGROSA DE ISRAEL

Adolf Hitler dirigió la mayor matanza de judíos ¡Los odiaba! Sólo porque eran diferentes ¿Por qué Dios permitió un juicio tan horrendo? El arrebatamiento no sólo tiene que ver con la Iglesia. El olivo representa a Israel, los gentiles unidos a él hacen uno. Israel es la mayor señal de los tiempos finales para la Iglesia. El arrebatamiento está cerca. Israel, ¡Él ha resucitado!

SAN MARCOS 13:28-29 ISAÍAS 43:1-3 ZACARÍAS 2:8